En todo el mundo, se considera un platillo extremadamente representativo de la cocina mexicana.
Esta delicia culinaria, que en su esencia consta de un chile poblano relleno de un guisado de carne de res y puerco mezclado con una variedad de frutas, fue creado por monjas del convento de Santa Mónica como un homenaje a Agustín de Iturbide; cuando regresaba tras haber firmado la independencia de México.
La tradición cuenta que fue el mismo Iturbide quien propuso decorar el platillo con los colores de la bandera. Lo cierto es que la combinación de los sabores dulces y salados, de más de 50 ingredientes en algunos lugares, lo han convertido en un manjar para el paladar de cualquiera que lo prueba.
No existe una receta universal para este platillo, así que optaremos mejor por darte algunos consejos durante su preparación:
• Las peras, manzanas y duraznos requeridas pueden ser difíciles de encontrar fuera de Puebla, así que mientras sean dulces, se pueden sustituir por alguna de sus otras variedades.
• Para que las frutas usadas no se oscurezcan, pélalas justo antes de freírlas.
• No cometan el error de sustituir el queso de cabra poblano con alguno europeo, son muy diferentes.
• La salsa de nogada estrictamente debe ser de nuez fresca de Castilla, perfectamente pelada, que es un producto que sólo se consigue de julio a septiembre en el centro del país. Estas nueces se pueden conseguir ya peladas en algunos conventos de Puebla y mercados del Distrito Federal, como el de Coyoacán.
Recuerda que hay varios platillos que se pueden crear específicamente para esta época, como crepas de huitlacoche, sopas frías, ensaladas tropicales, ceviches y muchos más. ¡Aprovéchalos!