Para que sea claro, vamos a escoger teóricamente de nuestra carta 3 platillos de la misma categoría, son para el mismo mercado y son más o menos de un mismo tamaño. Obviamente, los precios siguientes ya están considerados sin el IVA correspondiente.
Si yo vendo un platillo en $100.00 y mi costo es de $33.00 tengo una contribución marginal de $67.00. En el caso de otro plato, el precio de venta es de $140.00, pero su costo es de $82.00, su contribución marginal será de $ 58.00. Por último, el tercer producto tiene un precio de venta de $105.00, un costo de $22.50 y una contribución marginal de $82.50.
Muchas estrategias de venta están basadas en el volumen total de venta, por lo tanto, el enfoque de esta sería vender solamente platillos de $140.00 pesos.
Pero cuando administramos teniendo en base la contribución marginal, debemos tener nuestra información clara y recetarios bien costeados. Según el planteamiento que pusimos de ejemplo, el plato que más nos conviene vender es el de $105.00 dado que es el platillo que después de pagar los insumos, más dinero nos deja.
Por lo tanto, el platillo que nos da más utilidad es el más rentable, dándonos más cantidad de ingresos para poder cubrir egresos, aumentando nuestras posibilidades de utilidades.
Asimismo, podremos llevar una contabilidad de la popularidad del mismo, puede ser que en algunos casos su costo se optimice, ya sea por volumen de compra o volumen de producción.
Tener esta información puede ser también la base de una estrategia de paquetes o descuentos. Así que mientras más conozcamos de nuestro negocio, mejor podremos operarlo.