Sin embargo, no recorrió dicho camino solo. Su pareja, Ginette, había nacido en una aldea cercana y junto con Michel, llevaron renombre nuevamente al “Lou Mazac.”
A pesar del éxito, decidieron que querían crear un lugar que se acoplara a su visión y en 1992, abren “Le Suquet.” Este nuevo espacio fue diseñado para hacer juego con la luz, piedra y vegetación de las planicies de Aubrac.
Sin embargo, las demandas de crear un lugar que se acoplara perfectamente con sus alrededores se volvían más grandes día con día. Cada detalle era importante, cada obsesión se debía de justificar y nada podía ocultar el amor por la naturaleza dentro de “Le Suquet.” Todos los platillos deberían adherirse a esta máxima, y les tomó varios años cumplir todos estos objetivos.
Según Michel y GInette, “La experiencia de nuestro hotel y restaurante tienen que ver con degustar grandes sabores y despertar en medio de la planicie francesa, pero sobre todo, es acerca de conocerse a sí mismo dentro de la naturaleza.”
Si realmente esto es verdad o es simplemente una estrategia de mercadotecnia, depende de cada uno, pero lo cierto es que “Le Suquet,” sigue siendo único. No por nada es de los pocos restaurantes rurales con 3 estrellas Michelin. |